Nos falta caminar sobre hilos de cristal
y sólo entonces podremos decir
que vivimos y que no,
que caímos dentro sin saber que estábamos fuera
y si la sombra nos hace un favor
seguiremos sin quemarnos
dejándonos florecer
como gotas de rubí
que se cansan de nacer
entre el ruido cursi de las almas
de vos, de mi
y de ninguno
porque si las sangres no se juntan
dos son nadie.
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